sábado, 16 de abril de 2016

Práctica 11 - Higiene del sueño

El sueño es un estado fisiológico de reposo uniforme de un organismo en contraposición al estado de vigilia. Es una necesidad vital para el buen funcionamiento del organismo así como el desarrollo físico, emocional, cognitivo y social de los niños. Las necesidades de sueño varían según la edad. Por ejemplo, un niño recién nacido duerme casi todo el día.

Además, el sueño tiene una función biológica, ya que mientras dormimos, el sistema glinfático se activa diez veces mas en comparación al estado de vigilia, permitiendo que los residuos de las células cerebrales se eliminen con mayor eficacia. El sueño mantiene y reorganiza circuitos neuronales, incluyendo la formación de nuevas conexiones neuronales  (sinapsis) que sustituyen a otras ya deterioradas debido al envejecimiento neuronal.

En los niños, la falta de sueño repercute de forma negativa en el rendimiento escolar y en el estado de humor. También produce un mayor riesgo de accidentes.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de propiciar buenos hábitos de sueño en los niños?

  • Crear un periodo de tranquilidad unos treinta minutos antes de la hora de dormir.
  • Fijar una hora específica para dormir, avisando debidamente al niño media hora antes y 10 minutos antes de la hora acordada.
  • La habitación del niño debe estar oscura, tranquila y con una temperatura agradable.
  • Las rutinas para ir a la cama deben ser respetadas estrictamente, disminuyendo la interferencia de actividades sociales o académicas.
  • El horario de levantarse por la mañana debe ser estructurado de manera consistente.
  • El ruido ambiental debe ser mermado tanto como sea posible, lo que puede lograrse usando música ambiental o ruido blanco.
  • Los niños no deben acostarse recién cenados pero tampoco deben acostarse con hambre. 
  • Evitar el consumo excesivo de líquidos antes de acostarse.
  • Los niños deben aprender a dormirse solos.
  • Evitar la actividad física vigorosa antes de ir a la cama.
  • En los niños en los que el baño sea una actividad estimulante, debe evitarse en la noche o realizarlo al menos dos horas antes de irse a la cama.
  • Restringir la presencia de aparatos electrónicos en la habitación en el momento de ir a la cama.
  • Evitar el consumo de cafeína, bebidas estimulantes o chocolate en la cena.
  • Algunos medicamentos contienen alcohol o cafeína y pueden alterar el sueño de los niños.
  • Las siestas adecuadas a la etapa del desarrollo. 
  • Utilizar la cama solamente para dormir.
  • Acostar al niño cariñosamente para reafirmar una sensación de seguridad.

Los niños de un mes de edad suelen dormir entre 15 y 18 horas al día en períodos de dos a seis horas. 
Los niños de 6 meses duermen 14 horas, incluyendo dos siestas al día. Por la noche duermen entre 10 y 12 horas.
Los niños de 1 año, duermen la siesta solo después de comer. Por la noche duermen entre 10 y 12 horas.

El documento Trastornos del sueño en la niñez de Rocío Sánchez-Crpintero Abad nos infoma de lo siguiente:

Los trastornos del sueño en la niñez suponen un problema de salud pública por su prevalencia. La proporción de niños que los padecen de forma transitoria es muy elevada, pero además se estima que hasta el 30% de la población infantil tiene alteraciones crónicas del sueño y los pacientes con patología neurológica tienen mayor riesgo de padecerlos.
En este artículo también podemos ver cómo diagnosticar estos posibles trastornos, fijándonos siempre en una serie de síntomas.

El sueño es muy importante, tanto en adultos como en niños. Por eso, en adultos es recomendable dormir un mínimo de 8 horas al día.

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